«Lo que se puede medir, se puede mejorar», por Javier Carnicer

La opinión del Presidente de Industria del Poliuretano Rígido, en Inmodiario

 

IPUR En Inmodiario

 

 

 

 

 

A continuación podéis leer el artículo completo correspondiente al mes de junio, del Presidente de la Asociación de la Industria del Poliuretano Rígido de España en el portal Inmodiario:

 

En el siglo XIX, el físico y matemático Sir William Thomson, Lord Kelvin, escribió una de sus citas más célebres: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar. Lo que no se mejora, se degrada siempre”.

 

Dos siglos después, la frase con la que hoy titulo estas líneas no ha perdido ni un ápice de su vigencia. De hecho, esta conocida cita ha sido elegida por el Buildings Performance Institute Europe para encabezar su informe “los edificios europeos bajo el microscopio”, una aproximación a la realidad europea del sector de la eficiencia energética que pone de relieve sus principales características y carencias en los 27 estados miembros de la UE, además de Suiza y Noruega.

 

Pero al margen de las exhaustivas estadísticas sobre el perfil del sector en cada uno de los países de la UE, este informe aporta interesantísimas reflexiones sobre las trabas y dificultades de un sector que, desafiando la lógica de la teoría económica convencional, no acaba de levantar el vuelo.

 

Y no es entendible, a priori, que algo que va a producir ahorros y por tanto riqueza, genere tantas reticencias. El informe realizado mediante un sistema de encuestas a los principales agentes del sector de cada país, pone en el punto de mira algunos de los obstáculos más difíciles de solventar. La mejora de la eficiencia energética de los edificios está determinada por las decisiones de un gran número de personas, tantas como viviendas hay en cada uno de los países.

 

Obviamente, la situación económica en la que vivimos no ayuda. Las instituciones financieras no parecen estar por la labor de asumir riesgos, pese a la garantía absoluta en el retorno de cualquier inversión realizada en eficiencia energética. La falta de fondos, la dificultad en el acceso a la financiación y la contracción del crédito son algunas de las causas señaladas por la mayoría de los países europeos como freno al despegue del sector.

 

Las empresas de servicios energéticos (ESEs) no pueden abordar proyectos de pequeño tamaño como la rehabilitación de una vivienda particular. Deben ser sus propietarios quiénes valoren el aumento de su confort, la revalorización del inmueble y el ahorro de energía de sus hogares frente a otras decisiones mucho más comunes como la reforma de una cocina o un baño.

 

Si bien para las autoridades son asuntos de escala macroeconómica, como la dependencia, seguridad energética o la reducción de emisiones contaminantes, para la mayoría de los hogares europeos, de forma individual, las facturas de energía representan un 3-4% de su renta disponible, por lo que no son una gran preocupación para aquellos que tienen que hacerles frente. En el fondo, se trata de un problema de concienciación al que tienen que hacer frente los gobiernos. No hay sensibilización por parte de los ciudadanos de la importancia que pueda tener, por ejemplo, un buen aislamiento para sus hogares. Los consumidores se limitan a acometer las reformas que son estrictamente necesarias, como la sustitución de una caldera o un equipo de aire acondicionado.

 

Ya no hablo solamente en términos económicos, y por tanto medibles, sino en la labor que deberían tener las administraciones dando a conocer las ventajas de una vivienda que consuma energía de forma eficiente, de los beneficios económicos y medioambientales que traerá a toda la sociedad y la mejora en calidad y confort que deparará en cada uno de estos hogares.

 

Como Presidente de IPUR, la Asociación que representa a la industria del poliuretano para aislamiento en la construcción en España, no voy a eludir la parte de responsabilidad que tenemos los profesionales del sector en no haber sabido transmitir los beneficios de algo tan importante como la eficiencia energética. Muchas veces nuestros materiales, equipos o sistemas son complejos y los consumidores no entienden las ventajas de su implementación. Otras veces, la competencia entre empresas o asociaciones en la defensa de lo nuestro, generan desconfianza y escepticismo en los consumidores que ven como dos o más expertos dan mensajes contradictorios, abogando por productos individuales y no por soluciones integrales, en lugar de apostar por un posicionamiento común sobre la necesidad del aislamiento como principal contribuidor al ahorro energético, que sirva como punto de partida.

 

No quiero acabar estas líneas con un tono de pesimismo, sino reflexionando en las soluciones que podemos ofrecer para solventar todas estas dificultades. Un reto por cada una de las trabas, un desafío por cada una de las barreras. Porque si hay algo que se puede medir, como se ha demostrado, podemos mejorarlo.

Javier Carnicer, Presidente de IPUR 

Fuente: Inmodiario

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