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“‘Spain is diferent’ …y sin rumbo en el ahorro energético”, la opinión de Javier Carnicer en Inmodiario

El Presidente de la Asociación de la Industria del Poliuretano arremete contra la oposición del Gobierno de España a las nuevas normas europeas para el fomento del ahorro de energía

Que España es diferente, para lo bueno y para lo malo, no es algo que les vaya a descubrir ahora. Igual que nos enorgullecemos cuando nuestro país es noticia por la solidaridad de sus gentes, el carácter emprendedor de muchos de sus empresarios o incluso, con sus éxitos deportivos… nos avergonzamos cuando el gobierno que nos representa no es capaz de dar la talla ante asuntos de tan vital importancia para el país como la futura Directiva de Eficiencia Energética

 

A primeros de octubre, España mostraba su oposición a las nuevas normas europeas para el fomento del ahorro de energía. Junto a Portugal, que también expresó su rechazo y Finlandia, que se abstuvo, fueron los únicos países de toda la Unión Europea que no dieron el visto bueno a unas medidas que traerán ahorro, eficiencia y, en definitiva, prosperidad a nuestro país en el medio y largo plazo.

 

Lo verdaderamente increíble son los argumentos esgrimidos por España para justificar lo injustificable. Dicen, nada menos, que el Ejecutivo Comunitario no tiene en cuenta los esfuerzos ya realizados por los países miembros  hasta el momento en materia de ahorro de energía. ¿Qué esperaban?,… a nadie del sector, ni a cualquier ciudadano medianamente informado se le escapa que la reducción del 9% en el consumo final de energía ha estado mucho más motivada por el gran parón de nuestra actividad económica, que por las “brillantes” políticas energética anunciadas (que no implementadas) por los Gobiernos de turno que venimos padeciendo desde hace años.

 

Lo que le preocupa a Europa es el futuro. Llegar a 2020 con los deberes bien hechos y una normativa que reconozca y estimule los esfuerzos realizados a la hora de ahorrar energía y frenar las cantidades ingentes energía derrochada. Un resultado que vendrá en forma de ahorro y que servirá -está más que probado- para cubrir la inversión realizada en un razonable plazo de tiempo.

 

Poderoso caballero, don dinero. La otra razón que esgrime España es la económica. En el informe del Consejo de Ministros de Empleo de la Unión Europea se recoge textualmente el alegato español: “Dado el actual contexto económico y los esfuerzos ya realizados, España considera que la nueva directiva de Eficiencia Energética no provee un enfoque eficiente en términos económicos para alcanzar mayores ahorros energéticos, e impone por otra parte una carga desproporcionada en ciertos países”.

 

No me quiero ni imaginar las caras del resto de ministros de la Unión cuando se expusiese esta argumentación.

 

Alguien debería explicarles a los que nos gobiernan que apostar por medidas de ahorro y eficiencia energética, se traduce en beneficios macroeconómicos para el país: mayor competitividad, menor dependencia energética del exterior, consolidación de un tejido industrial propio y, por supuesto, generación de empleo. Y sobre todo, que cada euro invertido en operaciones viables, ya sea por la propia Administración o a través de empresas de servicios energéticos, tendrá un retorno muy superior y completamente garantizado en el ahorro.

 

El modelo energético no puede estar basado en complacer al oligopolio de generación energética, aumentar el consumo energético del parque edificatorio y aumentar las tarifas de forma periódica. ¡Ya está bien! El ciudadano tiene derecho a un cambio en el modelo energético de su país, y la Unión Europea pone los medios para que esto sea así con políticas de ahorro y eficiencia. ¿Por qué vamos a contra corriente?

 

Pero es que, además, nuestros dirigentes obvian la labor ejemplarizante que deben ejercer desde sus puestos, rechazando incluso la medida que obliga a los países a renovar el 3% de la superficie de los edificios de la Administración para hacerlos más eficientes. Es hilarante ver luego a Don Vicente del Bosque en un anuncio del IDAE pidiéndonos que no derrochemos energía, cuando nuestros gobernantes han dejado tan clara su postura al respecto.

 

En fin. Perdonen ustedes la carga de indignación que llevan estas líneas, pero es que nuevamente nuestro país, vuelve a quedar a la cola de Europa… tres años después de aprobarse la revisión de la directiva de eficiencia energética de edificios, aun esperamos la revisión del Código Técnico de la Edificación que regule la rehabilitación y ponga el ahorro energético de los edificios al nivel europeo, ¿alguien ha visto una vivienda que anuncie su certificado energético? (es obligatorio desde 2007); un proyecto de Real Decreto de Certificación Energética de Edificios Existentes anunciado a bombo y platillo y del que todavía no sabemos ni cómo, ni cuándo, ni quién lo va a llevar a cabo… y,  sobre todo, con una actitud de nuestros gobernantes que nos hace sonrojarnos ante nuestros colegas europeos.

Fuente: IPUR
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